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martes, 10 de enero de 2012

TRATA DE PERSONAS Un emporio de Buenos Aires a Cancún

Según Lorena Martins, su padre mantiene siete locales en Buenos Aires y un gran boliche en la ciudad de Cancún, en el Caribe mexicano, y denunció que pagaba coimas a autoridades policiales. En la investigación declararán mujeres que fueron llevadas a México.




Por Raúl Kollmann
La hija del hombre considerado uno de los mayores zares de la prostitución en la Argentina y en Cancún, México, se presentó ante la Justicia la semana pasada para denunciar a su propio padre, detallando la forma en la que quiebran a las chicas, las llevan a México y las mantienen en un régimen durísimo. Lorena Cristina Martins es quien formuló esta denuncia contra Raúl Martins, agente de la SIDE durante 13 años, que mantiene en Buenos Aires un emporio de siete locales y domina también la noche de Cancún con el único local –de gran envergadura– en la zona turística de esa ciudad. El expediente quedó abierto en la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos (Ufase), encabezada por el fiscal Marcelo Colombo, que atiende los casos de trata de personas. Colombo giró el expediente a la Cámara Federal y ésta sorteó la causa, quedando a cargo el juez Norberto Oyarbide y el fiscal Gerardo Pollicita. Ante la Justicia, Lorena también denunció que se pagan las coimas en once dependencias de la Policía Federal por un total de 35 mil pesos mensuales, y que jefes e inspectores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cobran para evitar las inspecciones y clausuras. También declararán chicas que fueron llevadas a México. Lorena sufrió una tentativa de homicidio: el 29 de octubre pasado, dos matones intentaron atacarla en su vivienda de San Isidro (ver aparte), por lo cual el fiscal Colombo pidió que se le ponga una custodia y la ministra de Seguridad, Nilda Garré, ordenó que esté a cargo de hombres de la Gendarmería.
Raúl Martins ya había sido denunciado ante el fiscal José María Campagnoli por el delito de promoción y facilitación de la prostitución. Su prontuario como ex agente de la SIDE y esas denuncias terminaron llevándolo a Cancún, donde estableció –siempre según señala su hija en la denuncia– un famoso prostíbulo, The One, que lleva el mismo nombre que el que tenía y sigue teniendo en la Capital Federal en la calle Chacabuco. En México se armó un verdadero escándalo porque las autoridades federales acusaron a las provinciales, del departamento de Quintana Roo, por encubrimiento de Martins. Entre otras cosas se imputaban la facilidad con que el ex agente de la SIDE conseguía visas para las chicas argentinas que trabajaban en sus prostíbulos: Divas, Ellegance, The One, Maxims (Playa del Carmen) y Mix Sky Lounge. El primero fue clausurado, pero el segundo se reabrió después del escándalo. En el país del norte ya rige una orden de expulsión de Martins, pero su equipo de abogados presentó un amparo judicial tras otro, y su situación actual es que no puede salir de México porque no podría volver a entrar.
Hace un año, Martins empezó a desconocer a su esposa y a sus tres hijos, todos los cuales vivían en España. A raíz de ello, Lorena decidió simular un acercamiento para infiltrarse en la organización y reunir los elementos para denunciar a su padre, sus actividades y la forma en la que estaba despojando a su madre y a las tres hijas. En ese proceso descubrió que Martins vivía con otra mujer, Estela Percival, y que pasó a nombre de testaferros una enorme cantidad de bienes y cuentas. Dentro de la organización, Lorena accedió a mails con los informes sobre las coimas que se pagaban y vio de cerca todo el proceso de trata de personas, incluyendo el reclutamiento en la Argentina. En este año, la joven de 35 años fue apoyada por su madre y estableció también una relación con Claudio Lifschitz, ex abogado de Martins en México y quien en su momento también lo denunció, desatando el escándalo en Cancún y en el gobierno federal mexicano. La asombrosa historia tiene una relación con el caso AMIA (ver aparte).
En diálogo con Página/12, Lorena reveló que a las chicas argentinas “les prometen trabajo de recepcionista o de modelo, diciéndoles que pueden hacerles ganar muchísimo dinero. Les pagan los pasajes aéreos, les dan hospedaje y les prometen documentación para residir legalmente en México. Con la excusa de que necesitan los pasaportes para hacer los trámites migratorios y para asegurarse de que salden la deuda del pasaje, les retienen los pasaportes.
“Una vez instaladas –sigue contando Lorena– se les van quitando las supuestas ayudas, como ser el hospedaje, les complican la situación migratoria y las colocan en situación de desamparo. A este proceso, mi padre lo llama ‘quebrar chicas’ y deriva en que van aceptando prestar ‘servicios’. Martins se queda con la mitad de lo que cobra cada chica.”
En la denuncia que se presentó a la Justicia, Lorena Martins describe minuciosamente la metodología.
- “Las chicas cobran por los servicios que hacen según una planilla identificada con número y de acuerdo con unas tarjetas. Por ejemplo, uno y dos son distintos tipo de baile; tres es baile con algo de sexo, por ejemplo, sexo oral; cuatro, es la chica que pasa y tiene sexo con el cliente en los cuartos.”
- “Cuando las chicas se quieren retirar del prostíbulo, primero tienen que entregar la mitad de lo que cobraron, rindiendo cuentas con las tarjetas numeradas que son marcadas. Además, a las chicas les ponen multas. A veces son por rechazos de las chicas a algún cliente, pero otras veces se usan las multas para sacarles plata a las chicas. Ellas no pueden retirarse si desde adentro y por handy no dan la autorización al de seguridad de la puerta para que las dejen salir. La autorización se da cuando pagaron lo que tienen que pagar. En verdad están privadas de su libertad.”
Lorena le contó a este diario que las multas más graves se ponen cuando le pasan el teléfono a algún cliente, cuando intentan citarse fuera del local, cuando le cuentan al cliente que “la casa” se queda con una parte, en caso de faltas de respeto al cliente, llevárselo al cuarto sin que consumiera la copa o, simplemente, por cualquier cosa con la que “la casa” no estuviera de acuerdo.
“A las chicas argentinas, tanto Martins como su concubina, Percival, las hacen salir en modo obligado y con una tarifa total de 3 mil pesos mexicanos (unos 200 dólares) con los narcos con los que quieren quedar bien. Las chicas que se niegan son multadas. Y si reinciden, las dejan a la buena de Dios en un país que no es el de ellas.”
Lorena relata que “cuando les dejan de servir, porque ya no soportan que les quiten tanta plata o se involucran mucho con la droga, no les permiten ingresar más al prostíbulo, dejándolas sin el dinero para volver a la Argentina”.
Después de declarar largamente en la Ufase, el fiscal Marcelo Colombo resolvió trasladar la denuncia a la Cámara Federal, quien realizó el sorteo. Es posible que el juez Oyarbide se aparte del expediente porque ya ha actuado en otros similares vinculados con Martins. Por su parte, Pollicita abordará el caso hoy mismo, cuando retorne de una breve licencia.


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